Por otro año que
viene.
De repente es imposible transitar
por la ciudad, todos van a una velocidad increíble y cuando te das cuenta, también vas corriendo a mil por hora, en la mañana cuando suena el despertador y queremos
5 minutos más para dormir, después te das cuenta
que ya es demasiado tarde, la cafetera ya se
prendió y el café ya está listo para
empezar un nuevo día, es momento de hacer un poco de ejercicio, desayunar,
hacer la rutina del día a día en la casa, revisar correos, las cuentas bancarias,
Facebook y escuchar un poco de tu música preferida, dedicarle tiempo a tus
seres queridos, prepararte el baño y la ropa, salir corriendo a contratiempo porque ya queda menos tiempo para ir al
trabajo y entregar 8 horas para poder sobrevivir, posteriormente el regreso a
casa viendo los escaparates y dejar que la mente vuele y piense en mil cosas y
proyectos, para que al momento de llegar a casa tranquilos con la última taza
de café escribir un artículo, poema o pensamiento hermoso para decretar cosas positivas
en la vida, y terminar los últimos minutos con una copa de vino y leer un buen
libro, así se va cada día de un año más, sin
embargo siempre por cuestiones ajenas a nosotros nos salimos de la rutina,
convirtiéndose en una guerra insufrible el día, cuando te enfrentas a volver a empezar, divorcios, separaciones, personas
que partieron, penas, tristezas, y no te queda otra salida que chingarle y
chingarle duro, para no caer.
Ese fue el caso de este año para
mí, en que momento me perdí, deje que otros decidieran por mí, apostarle al
corazón y perder, esa herida va creciendo, con ella tragedias, llevar el mundo
a cuesta, cansa, ver que no hay hombro para llorar,
no hay quien para decir ya no, creo que todos
pasamos por momentos similares, de una u otra forma nos vamos haciendo de tácticas de guerra para poder decir aquí
estoy, y no me rendiré.
Cuando el corazón está roto no
podemos enamorarnos porque si no vamos entregando solo pedacitos o cuando te
enamoras de una persona que no sabe lo que quiere es otra forma de perder el
tiempo y ver pasar la vida cuestionándote todo el momento ¿Cómo fui a enamorarme de ti? Todo para no enfrentarnos
a nuestra soledad.
A veces hay que llegar al trabajo
para poner la mejor de nuestras caras y decir buen día,
aunque realmente haya pasado mala noche,
cansándome de llorar dejar caer las lágrimas en mi
almohada, tener por confidente mi
diario, de esa forma desahogarme.