En esta época del año en que la reflexión, la alegría y la nostalgia nos propicia un muy especial estado de animo es el momento más adecuado para decir en voz alta lo que deseamos a todos nuestros seres queridos.
A los abuelitos que su salud sea su mejor regalo que reciban, para seguir disfrutando de su sabía experiencia.
A los papás, que su fuerza de espíritu alimente cada día el alma de los jóvenes.
A los hijos que el buen ejemplo de los padres sea la estrella que nos guie.
A los hermanos que la unión fraternal nos conserve siempre en armonía.
A los amigos que el desinterés de la amistad los motive a dar sin esperar recibir nada a cambio.
A los enamorados, pues que conserven siempre encendida la llama del amor que es la luz del mundo.
A los niños, mis amigas y amiguitos que nunca pierdan la capacidad de creer que el espíritu de santa Claus y de los Reyes Magos perdure siempre en su corazón.
A los maestros, guías espirituales, gobernantes de los pueblos, todos aquellos que en la tierra tienen la misión de llevar a la humanidad por el mejor camino que Dios los ilumine para ser justos y certeros en su tarea.
Deseando que estas reflexiones hayan permitido manifestar esos buenos deseos que todos llevamos dentro pero que no siempre tenemos oportunidad de comunicar SU SERVIDOR el mas humilde y pequeño del mundo quiero ofrecerle tres humildes mensajes de AMOR, PAZ Y ALEGRÍA.