VINO LAMBRUSCO ESPUMOSO FRUTAL
Olvídate de la idea de que un vino "cuanto más
viejo mejor", a la hora de consumir un vino debemos tener en cuenta que se
trata de un producto con tiempo de desarrollo limitado, es decir, podríamos
afirmar que este tiempo es “su fecha de caducidad” y una vez sobrepasado ese
momento, comenzará a perder cualidades.
Los vinos jóvenes, que no han tenido
crianza, ya sean blancos, tintos, rosados o espumoso, han de consumirse
preferiblemente en los siguientes años a su embotellado.
Es importante tener en cuenta también, al margen de
las tres variedades de Lambrusco blanco, tinto y rosado, son de alto consumo en
Italia, a la hora de elegir este vino en una comida.
Como suele ser
habitual los blancos combinan mejor con los pescados o aperitivos, los tintos
sobre todo con las carnes y primeros como las sopas y los rosados con algunos
tipos de pescado, pastas o pizzas.
Los blancos con crianza pueden consumirse entre los
2 y 7 años, para disfrutarlos en su mejor momento.
Los tintos de crianza tienen su momento óptimo de
consumo entre 5 y 10 años después de su elaboración.
Los tintos de larga guarda, reservas y grandes
reservas, tienen una vida media de entre 10 y 20 años.
Recomendable para paladar joven: Cuatro soles, Lunato, Prosseco Collezione, Dolce Amore, etc.